De «Otros días» de Carl Sandburg

Anciana

Traquetea el último tranvía obstinado con el eco
que le devuelven los edificios y el pavimento horadado:
los faros desdeñan la bruma
y clavan los rayos amarillos en la lluvia lenta y fría;
contra una ventanilla aprieto la frente
y, con mareo, contemplo las tapias, las aceras.

Los faros hallan el camino,
desaparece la vida de la humedad y el fárrago…
Sólo una anciana hinchada, desmadejada, agotada,
abandonada, remota caminante de otro tiempo,
se acurruca en un portal en pos del sueño
sin techo.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

Bajo un poste telefónico

Soy un cable de cobre tendido en el aire.
Fino, recortado contra el sol, ni siquiera proyecto una
clara línea de sombra.
Noche y día canto sin cesar; zumbo y vibro:
es el amor y la guerra y el dinero, es la lucha y son las
lágrimas, el trabajo y la necesidad;
son la muerte y la risa de los hombres y mujeres que pasan
a través de mí, portador de sus palabras,
a la lluvia, con la escarcha y el goteo, al alba y al secarme
y relucir.
Un cable de cobre.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

Broadway

Nunca te olvidaré, Broadway,
tus luces doradas me llaman.

Mucho tiempo te recordaré,
río amurallado de prisas y juegos.

Los corazones que bien te conocen te odian
y los labios que tantas risas te prestaron
hoy cenizas son de la vida y de sus rosas,
y maldicen los sueños echados a perder
en el polvo de tus piedras ásperas y pisoteadas.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

Desde la orilla

Un ave gris y solitaria
baja en picado, vuela lejana,
sola en las sombras y grandezas y tumultos
de noche y mar
y estrellas y tempestades.

Allá sobre las tinieblas oscila y planea,
allá en la penumbra se interna y aletea,
allá en el viento y en la lluvia y en lo inmenso,
allá en el pozo de un gran mundo negro,
donde batallan las nieblas por el cielo, empujadas por el mar,
el amor de la bruma y el embeleso del vuelo,
la gloria del azar y los avatares de la muerte
sobre sus alas ansiosas, palpitantes.

Allá en lo profundo del gran mundo oscuro,
más allá de las fronteras dilatadas donde espuma y pecios
de las olas numerosas se pierden para siempre
con las mareas que se precipitan y retroceden y se hunden.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

El gobierno

El gobierno… Tuve noticia del gobierno y salí en su busca.
Dije que, cuando lo viera, lo iba a examinar a fondo.
Vi entonces a un policía que arrastraba a un borracho
camino del calabozo. Era el gobierno en acción.
Vi a un administrativo municipal colarse en un despacho
una mañana y conversar con un juez. Entrado el
día, el juez desestimó una acusación contra un
carterista que trabajaba en la oficina del administrativo.
De nuevo vi que ése era el gobierno, y que así hacía las cosas.
Vi a los milicianos apuntar con los fusiles a una muchedumbre
de obreros que trataban de conseguir que otros obreros se
abstuvieran de entrar en un taller en el que se había declarado
una huelga. El gobierno en acción.
Por todas partes vi que el gobierno es una cosa hecha de hombres,
que el gobierno es de carne y hueso, que sus numerosas bocas
susurran al oído de muchos, envía telegramas, apunta con
fusiles, redacta órdenes, dice sí y dice no.

Muere el gobierno como mueren los hombres que lo forman, y que
van a dar con sus huesos en sus tumbas, y el gobierno
que lo sucede es humano, está hecho de latidos, de sangre,
de ambiciones y lujurias, de dinero que todo lo recorre, dinero
que se paga, dinero que se cobra y dinero que se esconde,
dinero del que sólo en voz baja se habla.
Un gobierno es tan secreto y misterioso, y tan sensible como
cualquier pecador cargado de gérmenes, de tradiciones y
corpúsculos transmitidos por padres y madres desde hace
mucho tiempo.

Versión de Miguel Martínez-Lage

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La gitana

Pedí a una gitana amiga
que imitara a una vieja imagen
y hablara con la sabiduría de antaño.
Bajó el mentón contra el pecho,
convirtió cabeza y cuello
en la cúspide de un obelisco del Nilo
y dijo:
Arráncate la mordaza de la boca, hijo,
y sé libre de guardar silencio.
Nada digas a nadie, pues nadie escucha,
pero ten prestos los labios para hablar.

Versión de Miguel Martínez-Lage

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Muchacha de ensueño

Llegarás un día con una flaqueza de amor,
tierna como el rocío, impetuosa como la lluvia,
el bronce del sol en tu piel,
el runrún de la brisa en tus murmullos,
y posarás con la elegancia de una flor de montaña.

Llegarás con tus brazos esbeltos, expresivos,
ladeada la cabeza de un modo tal como no ha plasmado
escultor alguno
y matices dichos con el hombro y el cuello,
tu rostro con ánimo de pasar y repasar,
tantas veces como los cielos en delicado cambio
de nubes y azules y sol titilante.

Sólo que
tal vez no llegues, oh muchacha de ensueño,
tal vez sólo nos crucemos según gira el mundo
y tomemos de una mirada a los ojos
una película de esperanza y un día para recordar.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

Sueños en el crepúsculo

Sueños en el crepúsculo,
sueños tan sólo al final del día
que al caer el día regresan
a las cosas grises, a lo oscuro,
a lo lejano y lo profundo,
a la tierra de los sueños.

Sueños, sueños tan sólo en el crepúsculo,
tan sólo fotos viejas, recordadas,
de días perdidos en que la pérdida del día
con lágrimas escribía la pérdida del corazón.

Así lágrimas y pérdidas y sueños rotos
hallen tu corazón en el crepúsculo.

Versión de Miguel Martínez-Lage

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