Después de haber comido entrambos doce nécoras,
alguien dijo a Pilatos:
—¿Y qué hacemos ahora?
Él vaciló un instante y respondía
(educado, distante, indiferente):
—Chico, tú haz lo que quieras.
Yo me lavo las manos.
Leer también:
Comentarios al poema:
0 Comentarios
Anteriores