Follaje interno (XX) de Ana María Ardón

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Se alimentan las víboras
con lengua puntiaguda.
Deshaciendo,
rumiando odios estériles
que engendran nuevos odios.

Envenenando la penumbra de los días;
retrasando aún más, nuestra miseria.
Esculpiendo un futuro retorcido,
condenando, acechando,
haciendo del descrédito y la envidia,
su profesión y su filosofía.

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