Nueva de Ingeborg Bachmann

A A A+

Sale del atrio celestial templado de cadáveres el sol.
No están allí los inmortales,
sino los caídos en batalla, oímos.

Y el esplendor no repara en la putrefacción. Nuestra deidad,
la Historia, nos ha dispuesto una sepultura
de la que no hay resurrección.

Comentarios al poema:

0 Comentarios
Anteriores
Recientes