Refugio de Salvatore Quasimodo

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Al borde del tajo
se retuerce un pino
suspenso: curvado
cual una ballesta,
parece escrutar el abismo.

Las aves nocturnas
lo tienen de asilo;
y en horas profundas,
alas que se abaten
conturban el aire dormido.

Corazón en sombra:
suspenso tu nido
de una voz remota,
te pasas lo noche en atisbo.

Versión de Carlos López Narváez

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