Una hermosa muchacha despierta en 1939 tras un largo sueño de Joaquín Pérez Azaústre

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Has contado despacio
las ruinas que quedaron

de tu casa de mármol tras el fuego.

Buscas los restos, esperas
encontrar las miradas,

las voces de los tuyos.

Cada roca te muestra una sonrisa,
cada gesto se oculta en cada roca.

Te conquistan desiertos de silencio,
el polvo se ha anudado a tu garganta.

Ahora gritas, y gritas para nadie.

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