Lucrecia y Melibea de Fernando de Rojas

A A A+

Dulces árboles sombrosos,
humillaos cuando veáis
aquellos ojos graciosos
del que tanto deseáis,

Estrellas que relumbráis,
norte y lucero del día,
¿por qué no le despertáis,
si aún duerme mi alegría?

Comentarios al poema:

0 Comentarios
Anteriores
Recientes