Oda a la suavidad de Adam Zagajewski

A A A+

Los amaneceres son ciegos como gatitos.
Las uñas crecen confiadamente, aún
saben qué tocarán. Suaves
son los sueños y la ternura como niebla
suspendida sobre nosotros, igual que la campana de Sigismundo
antes que el frío la abrazase.

Versión de Elzbieta Bortkiewicz

Comentarios al poema:

0 Comentarios
Anteriores
Recientes