Para una teología del insomnio de Santiago Montobbio

A A A+

Minuciosamente sueño a Dios durante el día
para por la noche poder creer que me perdona.

Desde la culpa de no ser feliz, de no haberlo sido,
desencuaderno mis ojos huecos y de sobras sé
que no dormir es un rastro del infierno.

Comentarios al poema:

0 Comentarios
Anteriores
Recientes