Vértigo de Román Luján

A fuerza de entregarte mi cansancio a trozos de lamer tu sombra en las paredes hilvanar jadeos desperdigados en la alfombra hasta limar cada eco de tu cuerpo Hoy hacia un sol que repudió la astrología sin número de folio ni preludio huyeron las aristas de tu rostro volvieron al reflujo tus pómulos de luna calcinada las panteras saltando por tus córneas y lo obsceno que tus dientes escondían Hoy —que nunca fue— la materia se repliega a sus confines: del sopor que articulaba tus fluidos sólo queda una membrana en el perchero Nada sobrevive del juramento que esculpí entre tus pezones sólo un reptil de lava coagulado sobre el techo que anuncia adiós con impecable ortografía porque la última célula se ha petrificado y flota como el diente de león que se resiste a caer fuera del sueño Nada Sólo un lastre con olor a huida un rosario exorcizado que desgrana apurado sus m i s t e r i o s para gravitar inversamente hacia un estrato inaccesible un motel para olvidar los días de paso y la máscara de viernes por la noche un limbo que ha perdido la esperanza del infierno alejado de tortuosos silogismos: de este aliento que en el fondo anhelaba tu clítoris altivo Ya instalada reúnes tus despojos en un astro al Big Bang equidistante eje del péndulo que alberga calma higiénica letrina donde arrastras el hastío de un lado a otro como un ángel que lamenta no estar muerto En la foto husmeo el sepia carcomido de tus labios que te sorben las heridas con total indiferencia insolentes como si nunca hubieran ocupado este colchón de sacrificios Y en un pliegue inacabado de la sábana distingo el rubor de tu entrepierna que en un leve movimiento se disipa también a tu horizonte paralelo Entonces miro al techo y escalo una torre luminosa en la rendija Mientras subo el ave en pleno vuelo de tus cejas derrumba lágrimas de herrumbre resignada como anticipando la a d í a c pero es tarde prosigo a tu edén prefabricado que es realmente Lucifer asqueado de sí mismo por centurias que te ciñe con las alas y me escupe tus restos para distraerse Despierto Profano —como siempre— esta mazmorra que al sentirme se agrieta de vergüenza mas conserva una ventana que usaré para rehacer los exteriores Amanece Todo se desborda en espirales Aun la joya de saliva que olvidaste a propósito en mi ombligo concluye su mudanza evaporada La carne todavía se desfigura: de mi mano se elevan altazores y crispan del silencio un retazo invisible de tu llanto que me inculpa por haberte ofrecido tierra firme Lástima que abrieras las piernas al vacío
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