De «El camino y la meta» de Carl Sandburg

A un muerto

Sobre la línea de los muertos te hemos llamado
para que vengas a nosotros con una palabra,
un susurro apaleado sobre lo que sucede
allí donde estás, sobre la línea de los muertos
sordo a nuestras llamadas, sin voz propia.

No han contestado las sombras que parpadean,
ni han enviado tus labios una señal
sobre si habla el amor y crecen las rosas
y rompe el sol el alba
salpicando el mar de carmesí.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

El camino y la meta

He de recorrer
la senda al crepúsculo
por donde vagan las sombras del hambre
y transitan los fugitivos del dolor.
He de recorrerla
en silencio, de mañana,
y ver deslizarse la noche en el alba,
oír cómo se levantan lentos los vientos poderosos
allí donde son altos los árboles que jalonan el camino
y se comban cargados.

Los pedruscos rotos a ambas orillas
no vendrán a conmemorar mi ruina.
Será el pesar la gravilla que triture.
Buscaré en el cielo
esbeltas aves de ala rápida
que rolan donde el viento y los truenos
empujan a las procesionarias de la lluvia.

El polvo del camino recorrido
me manchará las manos y la cara.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

Opciones

Es mucho lo que te ofrecen.
Yo, bien poco.
La luz de la luna que de noche juega con el agua de las fuentes
y esparce una monotonía embriagadora,
mujeres sonrientes, de hombros desnudos, charlas
y fuegos cruzados de amores y adulterios
y el miedo a morir
y el recuerdo de los pesares:
todo eso te ofrecen.
Yo en cambio vengo con
el pan y la sal
un empleo terrible
y la guerra infatigable.
Ven, pues y disfruta
del hambre
del peligro
y del odio.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

Tumbas

Soñé que un hombre plantaba cara a un millar,
un hombre condenado por bobo y obstinado.
Año tras año recorría las calles,
y mil encogimientos de hombros, mil abucheos
lo saludaban en las espaldas y las bocas al pasar.

Murió solo
y sólo el enterrador acudió a su funeral.

Crecen las flores sobre su tumba y se mecen al viento,
y sobre las tumbas de los otros mil
también crecen y se mecen las flores al viento.

Las flores y el viento,
las flores se mecen sobre las tumbas de los muertos,
pétalos rojos, hojas amarillas, manchas blancas,
masas violáceas y desmoronadas…
Te amo y amo tu gran manera de olvidar.

Versión de Miguel Martínez-Lage

* * *

Una esfinge

Te has pasado cinco mil años con la boca cerrada, sin
soltar siquiera un susurro.
Vienen y van las procesiones, los que marchan,
formulando preguntas que contestas con esos ojos
grises que ni siquiera parpadean, esos labios
prietos que nunca dicen nada.
Ni un ápice de todo lo que sepas ha salido de tu gatuna
forma de estar agazapada a lo largo de los siglos.
Yo soy uno de esos que saben todo cuanto sabes tú, y
sostengo mis preguntas: conozco las respuestas
que te reservas.

Versión de Miguel Martínez-Lage

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